text 24 Apr Chonita la del Ocho

Otra vez, una de esas cosas que quisiera conservar por la eternidad pero que se que un medio tan respetado como El Norte no tendrá la visión suficiente de mantenerlo en el mismo lugar para siempre, cambiando o borrando el link/articulo por completo cuando le convenga, por eso lo copio y lo pego aquí para poder buscarlo y citarlo algún día. Me enteré vía @hiperkarma.

Chonita la del Ocho

Ximena Peredo
22 Abr. 11

Llevaba varios años acariciando el plan de dedicar un día entero a ver la programación de la televisión local: Multimedios, TVAzteca Noreste, TVNL y Televisa Monterrey. Muchos regiomontanos pasan no sólo sus días, sino su vida, conectados a la televisión. De ahí mi curiosidad. Cuando anuncié en las redes sociales que el día había llegado y que me convertiría en mi propia conejilla de Indias, muchos me preguntaron si se trataba de un acto de penitencia a propósito de la Semana Santa. Flagelación, diría después.

Cabe advertir que tenía siete años de no ver televisión. En la peluquería o en las taquerías me ponía un poco al corriente, pero más bien me enteraba de lo que pasaba ahí adentro, en la caja idiota, por recomendaciones de amigos. Para mi fortuna, casi todo lo importante de ver está consignado en YouTube. Así conocí los fenómenos televisivos locales, con sus aciertos y sus vulgaridades, pero siempre a la distancia. Claro que sabía quiénes era las Muñequitas u Óscar Burgos, pero nunca había visto sus programas.

Con esto quiero decir que mi reporte será más bien una crónica del shock, más que el análisis sociológico que estamos obligados a elaborar. Porque la programación de la televisión local tiene mucha responsabilidad en la crisis moral y creativa que atravesamos como sociedad. ¿Perversidad? Tal vez. Pero más bien me inclino a pensar que quienes producen tele en Monterrey se están haciendo las preguntas más fáciles de responder. No se están desafiando ni intelectual ni creativamente. Éste es el gran problema.

Por los pasillos de una televisora local, cuyo nombre no diré porque parecería que eximo a las otras y más bien es un problema que se replica idéntico en las cuatro casas, se habla con sorna de Chonita la del Ocho, una señora en su miserable casa que mata cucarachas con su chancla mientras se refresca con su caguama. Así explica el productor a su equipo a qué público deben entretener. Más chichi y más nalga, todo revuelto, con explosiones de confeti y alguno que otro golpe para hacer reír a Chonita. Así de crudo.

Noam Chomsky habla de 10 estrategias de manipulación en los medios de comunicación. Mencionaré cinco. La distracción: la tele local está concentrada en desviar la atención de lo importante. Los noticieros se dedican a reportar, básicamente, la nota roja. La gradualidad: quizá no se atreverían a realizar los concursos humillantes del programa “Recta”, de Televisa Monterrey, o de “Las Noches de Futbol”, de Multimedios, si no hubieran ido poco a poco acercándose a lo más profundo del pozo.

Dirigirse al público con un tono emotivo (más bien cursi, en este caso), como si fuéramos criaturas irracionales: más que la reflexión y el movimiento intelectual, la televisión local se pone la playera de niñera histérica y asume su única tarea de entretener evitando a toda costa que el espectador cuestione. Así, básicamente a todas horas hay botargas en los cuatro canales. Botargas o personas disfrazadas con voz chillona que nos plantean el acuerdo de asumir un rol infatiloide, desprovisto de cualquier resistencia crítica.

Otra estrategia es estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Pasan largos minutos bailando, golpeándose y divirtiéndose entre los mismos conductores. Parecen ensalzar la estupidez, la mediocridad y la incultura. Muchos conductores tienen un léxico tan reducido que recurren a sonidos para hacerse entender. Esto, por no hablar del gastadísimo cliché de entretener a la gente con acercamientos de la cámara a las nalgas de alguien (la única novedad es que ahora hombres como Poncho DeNigris u Omar Fierro participan de estos insulsos jugueteos).

Podría concluir proponiendo que apaguemos la televisión y la odiemos a perpetuidad, pero no lo haré. Es lamentable que la gente creativa y talentosa que está haciendo televisión hoy en Monterrey esté presa en un modelo de tan baja calidad. Podrían estar abonando a reflexiones urgentes: la casa está en llamas, señores productores.

Afuera nos están matando. Es urgente que la televisión replantee su aporte.

 
ximenaperedo@gmail.com


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